piątek, 28 września 2018

Adéu Barcelona, adéu Catalunya!


Barcelona vista desde el Turó del Carmel
Discúlpenme, pero me voy a despedir en castellano, ya que el mensaje está dirigido también a personas de otras tierras, que no hablan el precioso idioma de Catalunya.

He pasado seis años y medio viviendo en la magnífica ciudad de Barcelona, donde he cumplido uno de los muchos sueños que he tenido de adulto y uno de los pocos que han sido realizables. Los otros se me habían evaporado durante adolescencia. Sin embargo, siguen apareciendo sueños nuevos, y ahora mismo dejo mi vida en Catalunya para perseguir uno de ellos.

Me voy porque me hace ilusión conocer el país que tanto me ha fascinado desde que puedo recordar. Pero también he decidido irme porque aquí he perdido la ilusión, y tal vez necesito alejarme de Barcelona para recuperarla. He aprendido muchísimo en esta ciudad compartiendo mi vida con gente muy creativa y divertida, pero sobre todo muy buena. He vivido muchos momentos de tensión y frustración en el aspecto laboral y personal, pero también esas experiencias me han servido para aprender y salir reforzado.

Barcelona ha sido mi refugio y el único amor a primera vista en los tiempos del cólera. Desde que vine aquí por primera vez había soñado con vivir aquí, y por fin en 2012 me vine con una valija y 700 euros de ahorros. Mis amigos me desaconsejaban la mudanza, sobre todo los amigos españoles en Polonia: “No vayas, no hay trabajo”, “El mercado laboral está fatal”, “Es el peor momento para mudarse allí”. Con todo el cariño que les tengo, me alegro de no haberles hecho caso. Han sido unos seis años y medio maravillosos, y espero volver aquí cuando sienta que las baterías ya están recargadas de ilusión.

¡Un fuerte abrazo para todos y todas mis amigas! ¡L@s quiero un montón y les extrañaré mucho!

Filip

piątek, 7 września 2018

Choque cultural en "El viaje de Nisha"

El cartel y el título en inglés
Hacía mucho tiempo que no veía una película que me dejase tan impactado como El viaje de Nisha. Imagínense que me habían contado algo muy diferente sobre el filme: que la protagonista, una chica noruega de origen pakistaní, viaja al país de sus padres para descubrir sus raices y aprender las tradiciones. Suena muy romántico, ¿verdad? Tanto el cartel como el título en el Cinema Verdi de Barcelona parecían confirmar esa versión, pero en realidad la historia de Nisha no tiene nada que ver con un viaje voluntario y una búsqueda de identidad consciente.

En primer lugar, me parece que la elección de cartel y título en castellano distorsiona mucho las expectativas. Parece otra cosa: algo muy ligero y bonito. Desconozco el motivo de la elección de un título tan banal como El viaje de Nisha. ¿Se vende mejor? ¿Faltó creatividad? Como bien comentó un amigo a la salida del cine, el título inglés What Will People Say expresa mucho mejor la idea principal de la película: la obsesión por mantener la buena reputación de la familia, aunque sea a costa de sus miembros.

La historia de la Nisha me recuerda mucho unos cuentos de la colección Of Customs and Excise de la escritora indo-canadiense Rachna Mara. Su protagonista, una chica canadiense de origen indio llamada Mala, se siente atrapada entre la cultura de sus padres y la de su país. Las dos historias de este insoportable choque cultural llegan a su punto de inflexión cuando las protagonistas tratan de rebelarse contra el asfixiante control sobre su vida y sexualidad ejercido por sus respectivas familias. Nisha, al igual que Mala, acaba encerrada en casa por sus progenitores y aislada del mundo exterior por intentar vivir como otras adolescentes occidentales: salir con los amigos, tener novios, etc. La vida de ambas cambia para siempre cuando se descubre que han roto las normas en un intento de buscar su primera experiencia sexual. La tradición patriarcal se manifiesta también en la diferencia de criterios que las familias aplican en su relación con las protagonistas y con sus hermanos. Mientras Mala y Nisha son severamente castigadas y se les busca un matrimonio concertado, sus hermanos pueden elegir sus novias libremente o plantearse estudiar en el extranjero.

La traumática experiencia de Nisha en Pakistán corresponde a una vivencia personal de la directora, Iram Haq, que fue secuestrada y llevada a ese país por su familia de la misma manera cuando tenía 14 años. Sin embargo, Haq no se fija únicamente en la protagonista, sino que también resalta los dilemas morales de su padre, Mirza, quien finalmente parece darse cuenta del drama de su hija y muestra señales de arrepentimiento. La intención de Haq ha sido mostrar la complejidad de la situación de la familia, muy arraigada en las tradiciones de su país a pesar de llevar años lejos de Pakistán.

El cartel en España con el título en castellano
Como destaca la directora, es fácil y lógico empatizar con Nisha, pero esto no debe llevarnos a estigmatizar a toda una cultura. Haq trata de huir de una visión simplista del conflicto cultural y generacional que es el motivo principal del filme. El padre de Nisha es un hombre trabajador de valores tradicionales, preocupado por la reputación de su familia, lo cual es una característica importante de las culturas del sur de Asia.

El filme abre debates sobre asuntos importantes como el relativismo cultural, el patriarcado o la idealización de la familia. El primero es algo que muchas veces rompe la coherencia del discurso de la izquierda. Evitamos criticar prácticas culturales de minorías más vulnerables o culturas no occidentales para no ser acusados de imperialismo cultural, intolerancia o hasta racismo. Personalmente, no soy partidario de esa actitud y creo que existe una manera justa de expresar desacuerdo si se tiene en cuenta las relaciones de poder y las posibles consecuencias de la crítica para la minoría afectada. Cualquier análisis que no se realice desde el conocimiento de su cultura corre el riesgo de ser perjudicial para ella. Además, si criticamos, no debemos olvidar las múltiples imperfecciones de nuestra propia sociedad.

En el caso de la película, es fácil acabar con una interpretación parcial del problema. Pakistán, creado artificialmente en torno a una identidad religiosa en 1947, ha desarollado una cultura extremadamente conservadora, con normas sociales muy estrictas. Como en muchas sociedades de esas características, independientemente de su religión, existe un control social sofocante sobre la sexualidad femenina. Las mujeres son valoradas sobre todo en sus dos roles tradicionales: como esposas y como madres. Teniendo en cuenta esta explicación algo simplificada, nos podemos imaginar lo que supone para muchos inmigrantes pakistanís vivir en Europa, y aún más si tienen hijas... Asimismo, cabe recordar que la emigración, sobre todo a un país con una cultura muy distinta, es una experiencia complicada. Me gustaría recomendarles un documental precisamente sobre la emigración de Pakistán a Noruega, pero seguramente extrapolable a otras migraciones del "sur global" al "norte global".

La portada de Of Customs and Excise
La propia Iram Haq es consciente de que su obra puede dar argumentos a racistas e islamófobos, pero confía en que la gran mayoría de su público entenderá la historia dentro de su contexto. Al igual que la protagonista de Of Customs and Excise, Haq también ha logrado entender a su padre, a pesar del dolor con el que había cargado durante muchos años. De todas maneras, escapar de las opresivas normas de su familia fue clave tanto para la directora, como para la joven Mala. El mensaje que parece sugerir es que la familia es prácticamente sanctificada en las sociedades conservadoras, cuando en realidad puede ser muy limitante para una persona que no acepta sus reglas, sobre todo si es una mujer.

En resumen, El viaje de Nisha debería tener otro título y otro cartel en España, pero su contenido merece mucha atención. Es una brillante película de temática postcolonial, feminista y migratoria, con muy buenas actuaciones de los actores y un final simplemente magnífico. Saldrán del cine con un bagaje de emociones, quizás también con lágrimas, y sin ninguna duda con muchas reflexiones.

niedziela, 2 września 2018

The children of "Midnight's Children": Arundhati Roy

So far this summer has not been the most exciting one, therefore I've been able to dedicate most of my time to reading. After a year of studying dense, specialised academic articles, I had been longing for some fiction, so immediately after finishing my studies in July, I grabbed the most fictitious of fictions in my collection: Salman Rushdie's Midnight's Children, which won the Booker Prize in 1981, and then was also awarded the title of the "best novel out of all the winners" in 1993 and 2008. Since 1981, three other Indian writers have won the prize: Arundhati Roy in 1997 for The God of Small Things, Kiran Desai in 2006 for The Inheritance of Loss, and Aravind Adiga two years later for The White Tiger. Although I've almost forgotten the plot of The White Tiger (although I remember having enjoyed it), I was absolutely captivated by the first two novels, both of them with an important postcolonial perspective.

The fact that Rushdie paved the way for other Indian authors writing in English doesn't take away any merit from Roy's and Desai's fully deserved success. However, reading their novels, I perceived numerous parallels between the three novels. While Arundhati Roy would probably deny drawing any inspiration from Rushdie, in the case of Kiran Desai it seemed more evident to me. I will dedicate this first comparative review to The God of Small Things, as I have just finished reading it for the third time.

First let me tackle some of the similarities I have noticed between Midnight's Children and The God of Small Things. The most obvious parallel is the postcolonial perspective, which manifests itself in the concern with colonial heritage and the problematic (re)construction of a national identity after the colonial period. Both authors notice the Western influence in Indian culture, such as Shakespeare taught in school and read at home, or The Sound of Music enjoying wide popularity in the cinemas. As Roy hints at, the cultural model promoted in the latter is not necessarily extendible to Indian society. Moreover, in both novels the white, occidental characters such as Evie Burns, William Methwold (Midnight's Children) or Sophie Mol and Margaret Kochamma (The God of Small Things) are clearly portrayed as more self-confident and privileged in comparison to the Indian protagonists of the novels. Another white, "Western" character, Miss Mitten, tries to teach Estha and Rahel elements of European culture, while ignoring basic facts about India, such as the name of the native language of the region that she is visiting, Kerala. In Midnight's Children, Ahmed Sinai tries to impress the Englishman William Methwold by inventing his fictitious Mughal ancestry, in order to deserve his interlocutor's respect as an Indian.

Cultural colonialism through globalisation is a recurrent theme in Roy's novel. In their old age, Baby Kochamma and Kochu Maria fall under the spell of American wrestling and The Bold and the Beautiful, but at the same time harbour very ancient and extremely harmful prejudices. The local traditions become the Small Things in the town of Ayemenem, where globalisation represents the Big Things. For instance, with the construction of the five star hotel and mass tourism, the 'kathakali dance' is reduced to a mere tourist attraction, while poverty and sanitary issues have not been resolved over the span of the story. Therefore, globalisation through Western cultural influences does not raise awareness of social issues, and "progress" does not help the underprivileged. In the author's words, colonialism and its successor - globalisation, "capture dreams and re-dream them" by disconnecting the present from the past, and wreaking havoc in a colonised nation's identity.

Another parallel is the concer with religious fanaticism, a major theme especially in Midnight's Children. After moving to Pakistan with his family, Saleem Sinai misses the more relaxed atmosphere of Mumbai. "The land of the Pure" is described in negative terms as a military-controlled and increasingly radicalised society, whose identity is shaped in opposition to the secular and multicultural state of India. Roy's Christian characters display a staggering prejudice not only against other religions, but also the lower castes such as the Paravans. Those ones who converted to Christianity "to escape the scourge of Untouchability" realise that they "jumped from the frying pan into the fire", as their marginalisation continued within the Christian community and made them invisible in the eyes of the authorities since they are no longer treated as one of the Scheduled Castes, granted special protection by law. Therefore, both novels are extremely critical with the oppressive norms of conservative communities, mostly stemming from religious beliefs.

Roy's focus on caste issues is precisely one of the differences between the two novels. Both writers and the protagonists of their novels are of non-Hindu background, however it is the Christian-born Roy who takes up the issue, still quite pervasive in the Indian subcontinent. While Rushdie describes the extreme poverty in the slums where Amina Sinai learns the future of her son, or the appalling conditions in the Magicians' Ghetto in Old Delhi, he does not mention caste. Arundhati Roy seems to understand caste, apart from gender, as the main factor triggering social injustice. Velutha, who is also represented by the symbolic characters of "The God of Small Things" and "The God of Loss", is discriminated against at different levels of social interaction, for example in the pickle factory, where he is paid less than the Touchable workers despite "practically running the factory". His caste, the Paravans, are perhaps the most vulnerable out of the three marginalised groups of characters in the novel, the other two being women and children.

As a firm defender of women's rights, Arundhati Roy is mostly centred on her female characters and the oppression they face. As in the case of the Reverend Mother in Midnight's Children, most women in Roy's novel side with the oppressor by becoming the guardians of morality and religious, patriarchal values. This is especially the case of Baby Kochamma, an extremely manipulative and shrewd person, but also Kochu Maria and Mammachi. They turn a blind eye on immoral behaviour of men, while despising other women for supposedly questionable conduct. Rushdie's Amina Sinai also pretends she doesn't notice her husband's sexual desire towards his secretaries, while Mammachi and Baby Kochamma tolerate Chacko's affairs with the women working at his factory, downplaying them as mere "Men's Needs". Ammu is the character who defies the patriarchal and religious norms of her community by marrying a Hindu, then divorcing him, and finally by loving a Paravan. For doing so, she faces the rage of her own family, who expel her from home. Ammu eventually dies sick and alone at a young age. While Rushdie typically doesn't pass any judgement on his characters, Roy is extremely critical with the hypocrisy of certain women who defend patriarchy and turn against other women who try to undermine it.

The male characters in the two novels show certain diversity. Aadam Aziz, Saleem Sinai's grandfather, is a liberal and secular doctor of Kashmiri descent, who is against the partition of India. Aadam's personality is mild and easy-going, while Rahel and Estha's grandfather Pappachi is an extremely sadistic, jealous and bitter person, whose lifetime failure affects his family's fate long after he is dead. However, there are similarities between Chacko and Ahmed Sinai, who are liberal and gentle on the surface, while they profit from the patriarchal values of their communities. Chacko's earlier mentioned Men's Needs and Ahmed's alcoholism and spending the family fortune in risky investments are all tolerated, as they run the family. Chacko takes over his mother's small pickle business and converts it into a factory, relegating his mother to the legal figure of a "sleeping partner", and denying his sister Ammu any right to ownership and profit from the new family enterprise. "My factory", "my workers", "my pineapples" is how Chacko refers to it. Both Chacko and Ahmed turn out to be egocentric and authoritarian male figures. Whereas Roy's criticism of patriarchy is evident, the highly patriarchal society in Midnight's Children is portrayed with much more detachment.

I will return to the theme of religion for a moment, since both authors, despite being of non-Hindu background, make frequent allusions to the omnipresent Hindu mythology and tradition. Rushdie names several Hindu gods and customs mainly as symbols of creation and destruction. Arundhati Roy describes the plot of the Hindu epic Mahabharata to expose its extreme cruelty and misogynistic character, as well as the absurdity of the notion of honour in the story of Draupadi's humilliation at the hands of the Kauravas, after she is lost in a game of dice by the Pandavas, as if she was an object. By doing so, Roy hints at the origin of the Love Laws: the ancient social "code of conduct" which determines what is considered moral and immoral. Apart from Hinduism, another ancient religion originating in India is mentioned in Midnight's Children as Saleem becomes "the Buddha", ironically after becoming "pure" by obtaining Pakistani citizenship and participating in the Bangladesh Independence War.

One of the major differences at the plot level is what I could call the perspective. The narrator of The God of Small Things is omniscient but the focus of the story is mainly on the micro level of details and thoughts: on the Small Things which are small, fragile and seemingly unimportant. The novel is abounds in descriptions of Rahel and Estha's childhood refletions and observations on Small Things which are typically taken for granted in adulthood but awaken curiosity in children. Another example involves Ammu and Velutha watching over the daily life of a small spider in the History House. Arundhati Roy explores how the public turmoil plays down the importance of individual despair and forces it into oblivion, which is described in the following fragment:

[I]n some places, like the country that Rahel came from, various kinds of despair competed for primacy. And that personal despair could never be desperate enough. That something happened when personal turmoil dropped by at the wayside shrine of the vast, violent, circling, driving, ridiculous, insane, unfeasible, public turmoil of a nation. That Big God howled like a hot wind, and demanded obeisance. Then Small God (cosy and contained, private and limited) came away cauterized, laughing numbly at his own inconsequence, he became resilient and truly indifferent. Nothing mattered much. Nothing much mattered. And the less it mattered, the less it mattered. It was never important enough. Because Worse Things had happened. In the country that she came from, poised forever between the terror of war and the horror of peace, Worse Things kept happening.
So Small God laughed a hollow laugh, and skipped away cheerfully. Like a rich boy in shorts. He whistled, kicked stones. The source of his brittle elation was the relative smallness of his misfortune. He climbed into people's eyes and became an exasperating expression.
By contrast, Rushdie is more concerned with the same Big Things which destroy the vulnerable and marginalised characters in The God of Small Things: the modern history of India, politics, religion and the society, as opposed to the individual. However these Big Things draw another parallel as Saleem Sinai is annihilated by the same public turmoil which destroys the protagonists of Roy's novel, the ungrateful "many-headed monster" which has forgotten the dreams of the country’s infancy, represented by Saleem. In the other novel, the dreams of Estha and Rahel are shattered by History, which had established its social order thousands of years before they were born: the Love Laws that lay down who should be loved. And how. And how much...Velutha and Ammu are also devoured by the always hungry Big God, who requires human sacrifice in the form of those who have dared to challenge his hegemony.

To sum up, The God of Small Things is a tragic story of a shattered childhood innoncence, and of broken dreams of a woman and an Untouchable who defied the established order. Arundhati Roy sets out on a mission of exposing the hypocrisy and the oppressive norms existing in her native Kerala, through the Ayemenem microcosm of the wider society. Midnight's Children is a masterpiece of magical realism, in which the character's life experience stands for the modern history of India. Both novels are concerned with identity and social issues, although Roy examines how they affect the private sphere, while Rushdie's perspective encompasses the macro level of the Indian subcontinent.and its recent history.

There are, of course, many other similarities and differences linking and separating the two works of fiction. I recommend that you discover them for yourself and I hope you enjoy both novels at least as much as I did!

czwartek, 9 sierpnia 2018

The "Dominion" documentary and why people stop eating meat

Last week two friends invited me to the screening of Dominion, an Australian documentary about the exploitation of non-human animals at the hands of humans representing several different industries. The screening took place in Nau Bostik, a former factory and today a cultural centre in the neighbourhood of La Sagrera in Barcelona. It had been years since I watched another similar film with such explicit images, the famous Earthlings, but when I arrived at the Nau I was completely unaware of this similarity. What made me feel slightly suspicious of a deeply disturbing content was one of the organisers who distributed tissues in case anyone felt like crying. Later I discovered that many of us actually needed them...

The film shows images mostly from Australian farms, however, having seen numerous documentaries and videos from multiple countries, I can safely assure you that the extreme cruelty filmed by the activists is not from isolated cases in a single country. Dominion is divided into several parts, each of them dedicated to a different species, enslaved and exploited for flesh, fur, milk or eggs. And yes, the reality of farms is far worse than you can imagine: piglets getting smashed against the floor, sheep and goats tossed around like objects, cows hit with metal rods, recently-hatched male chickens grinded alive because they are of no use to the industry, and the method is supposedly the most humane and economic...

There was more cruelty to come. For example, the film shows images of castration, debeaking of birds or dehorning of calves done without anaesthesia. We watched in horror how sows are confined to tiny cages in which they can hardly move. Finally, the animals' death at the end of their short and miserable lives is anything but "humane". They are extremely stressed and terrified, as they hear the agony and suffering of others in front of them, while the automatic methods of stunning and killing often fail, and some of the individuals are boiled alive, fully aware... Such is the reality behind the walls of any slaughterhouse or farm, all those atrocities is carried out so that we can continue consuming our meat, dairy, eggs and other animal products...

Many people in the audience at Nau Bostik ended up crying, and I could sense complete desolation around me. However, I found myself unable to cry and watched the absurd cruelty with disgust and anger. Many of you would probably ask us: "Why do you watch it then?". After the film, my vegan friend Jack was asking himself the same question: "Why do I need to watch it if I'm already vegan?". I think it still makes sense even for vegans, as it renews the awareness and mobilises those who have become less active (like myself). In my case, the anger I felt at the extreme injustice suffered by our non-human fellow-earthlings made me want to engage in activism for the first time in my life and try to convince people to stop contributing to this absurd massacre. It also made me write this humble comment.

For those of you who still eat meat, I strongly recommed watching Dominion or Earthlings at least once in your life. It will definitely make you feel extremely uncomfortable about the untold truth, but as humanity we cannot afford to tolerate it anymore. Just like visiting any monument commemorating a massacre of human beings, watching such documentaries will provide you with understanding of the problem, and hopefully make you take a position based on the learnt facts. I believe that we should all have a stance on this extremely serious ethical problem, neutrality is simply not possible in the face of oppression, as it will inevitably put you on the side of the oppressor.

I assure you that, provided you are a sensitive and good-hearted person, after watching any of the two documentaries you will understand why so many people are becoming vegan. I encourage you to stop ignoring the reality of this immense cruelty and mass murder of animals just for the selfish need of a favourite taste delivered to our palate. I cannot even fully blame people for this ignorance, as the omnipotent lobbies of the industries profitting from the exploitation have worked very hard to conceal the reality. They have also mislead the public into thinking that the enslaved animals are well-treated, live in good conditions, and die painlessly in what is sometimes called "humane killing". However, as one of the narrators of Dominion points out, there is no humane way of killing someone who wants to live...

In most parts of the world we can do without meat consumption, as alternatives are abundant. Even if you are still unconvinced by the ethical reasons for going vegan, there are many others. You will find vegan food delicious, far from the cliché of the lettuce and tomato salad. Most of my meat-eating friends have started to cook and eat more vegan food, including tofu, seitan and other possible meat substitutes. The benefits to health have also been confirmed by numerous studies, and the switch to veganism has not caused any harm to any of the vegans I know.

However, we should not think of veganism as a diet or a trend but rather a political stance against oppression. Just like resistance to racism, sexism or homophobia, most vegans have chosen to change their consumption habits in order to fight injustice, even if not always directly and actively. By refusing to consume animal flesh and other products of their exploitation such as dairy or eggs, you are contributing to the cause even if you don't take part in demonstrations or activism. In my opinion, which many vegans might not share, becoming vegetarian is already a step forward. I'm not an abolitionist: I realise that such cultural changes might take decades, therefore I believe that any progress should be welcome.

Recently I read about a research which revealed the negative connotation of the word "vegan" among consumers. If I remember well, around 30% of consumers who took part in the study refused to buy products labelled as "vegan". I suspect that many people have subconsciously associated veganism with a kind of proselytism, a propaganda meant to convert them somehow. Perhaps they want to avoid feeling uncomfortable with their own consumption habits. I'm sure that there are also those who are afraid of getting convinced. What should be made clear is that veganism is not meant to convert anyone to anything, it is a struggle against oppression. If the "Go vegan" slogan is still not convincing, please at least reflect upon the consequences of your actions on the environment and especially on the millions of lives which are condemned to utter misery and inexplicable cruelty just for the sake of our completely superfluous pleasure. I am sure that together we can make a big difference!

piątek, 6 lipca 2018

Música india y hindustani

Anoushka Shankar, una de mis artistas indias favoritas
La música india siempre me ha traido los mejores recuerdos de la infancia: los momentos de felicidad y tranquilidad en casa. Recuerdo sobre todo algunas antiguas canciones de Bollywood y los magníficos ghazals del gran Jagjit Singh. Más tarde pasé por una época más rebelde, rechazando la influencia cultural de mi padre, pero finalmente volví a las raices. En la actualidad hace años que disfruto mucho de una de las tradiciones musicales más interesantes que conozco.

Con el descubrimiento de Spotify, un programa todavía bastante imperfecto, he ido compilando listas de mi música favorita de diferentes tradiciones, y la música india y hindustani fue uno de mis primeros objetivos. La compilación que les comparto abajo incluye varios tipos de música: desde los pandits (maestros) de la música clásica hindustani como Ravi Shankar y el maestro de la flauta bansuri Hariprasad Chaurasia, hasta canciones populares de Bollywood como "Saajanji ghar aaye" o "Kya hua tera vada". He incluido también bastante música de la fantástica sitarista Anoushka Shankar, que heredó el talento de su padre. Además, van a encontrar algunos famosos ghazals del antes mencionado Jagjit Singh y algunos raags (o ragas) - composiciones clásicas del norte de la península. Para acabar, he ido agregando música india fusionada con influencias más modernas, como es el caso de Karsh Kale, Talvin Singh, Tabla Beat Science, Cheb i Sabbah, Midival Punditz, Bombay Dub Orchestra o Karunesh. Hasta ahora casi no he tenido en cuenta el bhangra del Punjab (salvo una canción de Surjit Bindrakhia), ya que sigo una lista separada llamada "Punjabi Party Mix" ;)

Como podrán ver, aún me faltan muchos artistas y músicas importantes para completar la lista, así que cada sugerencia de su parte será bienvenida! Aquí les dejo los enlaces para encontrar mi lista "Viatge India" en Open Spotify y Spotify:

Open Spotify
Spotify (Copiar y pegar en el buscador de Spotify): spotify:user:11136188339:playlist:65Gx47akT61sXy5Z56IDu3

poniedziałek, 18 czerwca 2018

Por qué no me motiva el Mundial de fútbol

Estadio Luzhniki en Moscú, sede de la final (Wikipedia)
Hace unos días vi un video satírico de una pareja argentina discutiendo en su auto por el motivo de la gran fiesta de fútbol que empezó esta semana. Los roles de género fueron repartidos como se podía esperar: la chica insistía en participar en la boda de su primo, mientras que su novio se negaba porque el día de la boda se jugaban varios partidos del Mundial (¡Entre ellos el gran clásico México - Corea del Sur!). A pesar de esa decepcionante perpetuación de ciertos estereotipos, el video me hizo gracia por la parodia del típico hincha de fútbol durante la copa del mundo.

Quizás me retrataba incluso a mí hace cuatro, ocho o doce años, cuando veía todos los partidos desde el primero hasta el último día del Mundial. Seguramente no me ponía tan extremadamente egoista e insoportable como el protagonista del video (aunque lo cierto es que no tenía pareja para que lo tuviera que sufrir), pero les juro que en los mundiales anteriores veía hasta partidos entre Estados Unidos e Irán, y si se hubieran enfrentado el Vaticano con San Marino, ¡también lo habría visto! De pequeño veía los encuentros con mi hermano y mi padre, y eran los días cuando más vínculo y mejor relación teníamos (En inglés esto se llama "male bonding").

Sin embargo, algo ha cambiado y la gran fiesta del fútbol ya no me motiva como antes. Me entero de la represión política en Rusia, con anarquistas y antifascistas detenidos por sus protestas y acciones en contra de la organización del evento propagandístico del gobierno. "Nada nuevo", me dirían muchos de ustedes, y es cierto que son cosas que suceden en Rusia a diario. Entonces, ¿qué me dirán de la matanza masiva de animales callejeros para que no den "mala imagen" durante el Mundial? Les recuerdo que algo parecido ya había ocurrido hace seis años en Polonia y Ucrania con motivo de la Eurocopa. ¿Y qué opinan de la vergonzosa explotación de los trabajadores que construyen los estadios en Catar para la siguiente copa del mundo? ¿Están los grandes eventos deportivos por encima de los derechos humanos y las vidas no humanas?

Carteles contra el Mundial en Argentina en el 1978 (La Izquierda Diario)
La verdad es que las represiones tampoco son algo nuevo en la historia de los Mundiales y otros torneos de prestigio. En 1936 los Juegos Olímpicos se celebraron en Berlín, la capital de la Alemania nazi que aprovechó su oportunidad para hacer propaganda ideológica. En 1978 el Mundial de fútbol se celebró en la Argentina atormentada por una terrible dictadura. La copa del mundo fue utilizada por la junta militar para intentar legitimarse. Más recientemente tuvimos el ejemplo de Brasil, donde el Mundial de 2014 fue aprovechado para "limpiar las favelas" y subir los precios, por ejemplo del transporte público. Las imagenes de las violentas manifestaciones en todo el país recorrieron el mundo entero.

Además no es sólo una cuestión interna de los países organizadores. En los últimos años se demostró lo que todo el mundo sospechaba desde hacía años, si no décadas: que la federación internacional de fútbol, FIFA, es una organización corrupta y compinchada con los poderes económicos y políticos. No es ningún secreto que los votos para la organización de los mundiales en Rusia y Catar fueron comprados a representantes de varias federaciones. Los futboleros no somos capaces de dejar de ver nuestro deporte favorito, pero desafortunadamente nuestro interés indirectamente contribuye a toda la desgracia que provocan sobre todo los eventos internacionales.

Otra cosa que me genera un profundo rechazo en los partidos entre selecciones de países es el nivel de chovinismo que generan. Aún recuerdo un Polonia - Alemania que vi en un bar de Gdańsk, durante el que la gente vestida en sus camisetas polacas primero cantó el himno y luego se pasó el partido gritando insultos racistas a un jugador alemán de origen africano, y lanzando otros improperios a los demás jugadores rivales... He visto situaciones parecidas varias veces y con hinchadas de diferentes países, y me da mucha vergüenza ver lo que puede sacar de nosotros un simple partido de fútbol. En ocasiones el odio y el orgullo llegan a un nivel absurdo, y ninguno de los dos tiene justificación. Esa pasión patriótica, con las banderas e himnos, es algo que nunca he compartido y no compartiré.

Un buen amigo me acaba de dar la razón, pero insiste en que deberíamos intentar alejarnos de todo lo que he explicado aquí, y sólo disfrutar del espectáculo como cuando éramos niños. Sin embargo, me temo que mi consciencia y mis valores ya no me permiten disfrutar del Mundial con aquella inocencia. De pequeño adoraba estos torneos, pero no tenía ni idea de toda la oscuridad que a veces tapaban. Seguramente al final sucumbiré a la tentación de ver algún partido (Anoche ya vi uno) por la simpatía que siento por algunos jugadores y equipos, por compartir unas cervezas con amigos y amigas, o por el fútbol en sí. De todas maneras, ya no siento el mismo interés que antes. Es más: estoy cada vez más decepcionado con toda la mentira que rodea los grandes eventos deportivos.

"La pelota no se mancha", como muchas veces me recuerdan mis amigos y amigas de Argentina. La verdad es que de momento sigue impoluta, pero ahora la veo rodeada de fango...

środa, 16 maja 2018

La meravella mogola i el temple daurat: Agra i Amritsar

El Taj Mahal vist des dels jardins
El meu viatge per l’Índia va durar en total només divuit dies, realment poc temps per abastar un país tan gran i complex. Després de passar per Delhi, Varanasi, Nainital i Rishikesh, vaig anar un dia a Agra per veure el famós Taj Mahal, i cap a l’oest, al Panjab. Amb l’excepció de Varanasi, només vaig poder veure una part molt reduïda del nord-oest indi. Varanasi es troba ja més a prop de la part oriental del país, a una hora i mitja de Delhi amb avió, o a més de deu hores amb tren.

Una lliçó important que vaig aprendre durant el viatge va ser que me l'havia de prendre amb molta calma. Primer de tot, perquè les distàncies són molt més grans que a Europa i el transport no sempre és eficient. Els trens són vells i lents, però gairebé tots disposen de llits per dormir-hi unes hores. L’excepció són els vagons de l'estàndard més baix, on la gent viatja força abarrotada en condicions penoses per tantes hores de trajecte. A part d’això, cal tenir en compte la temperatura i la humitat ambiental que, combinades amb la quantitat de sensacions que genera aquest món tan nou, produeixen un cansament bastant més gran que a Europa. A l’Índia no s'hauria de viatjar amb el ‘xip’ occidental, esperant visitar un munt de llocs en poc temps: si ho feu, us tornareu bojos. En la meva opinió, és molt més recomanable anar a poc a poc, prestant atenció a totes les coses noves que hi veureu.

L’obsessió de Xa Jahan

El Taj Mahal vist des d'un costat
Agra, a tres hores de viatge amb tren o cotxe de Delhi, és coneguda sobretot pel majestuós Taj Mahal, una de les set meravelles del món segons diverses llistes. El Taj Mahal és en realitat un imponent mausoleu construït per l’emperador mogol Xa Jahan al segle XVII en honor a la seva dona Mumtaz Mahal, morta en donar a llum el seu catorzè fill. Després de concloure’n la construcció, Xa Jahan, ja envellit i malalt, fou empresonat pel seu fill Aurangzeb en un fort proper per un conflicte dinàstic. Una llegenda diu que Xa Jahan passà els últims anys de la vida mirant el Taj Mahal nostàlgicament per la finestra, mentre una altra explica que només ho pogué fer gràcies a un reflex del mausoleu en el famós diamant Koh-i-Noor, actualment en possessió de la monarquia britànica.

Actualment la meravella de Xa Jahan és un dels monuments més coneguts i visitats del món, amb més de set milions de visitants a l’any 2014 segons la UNESCO. A l’entrada, com a tots els monuments indis, hi ha controls de seguretat molt estrictes. Una cosa que em va sorprendre era la gran diferència en el preu del tiquet d'entrada per a ciutadans indis i estrangers: Mil rupies - uns quinze euros - per a mi i només setanta - sobre un euro - per a la meva cosina índia, que igualment va haver d’ensenyar el seu document d’identitat. Volien comprovar que no fos una noia índia nascuda a l’estranger i sense passaport del país d’origen... De totes maneres, tampoc em sembla malament que hi hagi tanta diferència. Aquest preu no és gens exagerat per als turistes estrangers que volen veure un dels monuments més increïbles del planeta, mentre que per a la majoria dels indis seria totalment prohibitiu. A més, penseu que, a Barcelona, entrar a la Casa Batlló o a la Pedrera és encara més car...

Taj Mahal i els jardins
El mausoleu combina diversos estils arquitectònics, incloent l’indi i l’islàmic d’aquella època, que barrejava influències perses i turques. Aquell conjunt d'aportacions culturals va esdevenir un estil propi de l’imperi mogol: l’anomenada arquitectura mogola. Ja la porta principal, amb una quantitat de detalls ornamentals impressionant, fa goig de veure. A través del portal fosc ja es pot apreciar el mausoleu: just davant, a la distància d’uns dos-cents metres. S’hi nota l’obsessió de Xa Jahan amb la geometria, ja que gairebé tot el complex del Taj Mahal és perfectament simètric. En sortir de la foscor de portal, em vaig trobar l’immens jardí, amb les fonts i la piscina que em separaven del mausoleu. Havia somiat moltíssimes vegades amb aquest moment! La blancor perfecta del marbre del Taj Mahal contrastava amb l’intens verd del jardí, i fins i tot amb el gris del cel d’aquell dia. No puc dir gaire més, que parlin les imatges que aquí comparteixo amb vosaltres. Em vaig quedar enamorat del Taj Mahal i tota l’atmosfera de misticisme que l’envolta.

El traumàtic 1947

Després d’Agra, vaig emprendre l’últim viatge cap al nord-oest. Vaig anar primer cap al nord, a Haridwar, i des d’allà amb un tren nocturn al meu destí final, Amritsar: una ciutat de gran importància per a la tercera religió en nombre de creients del país, el sikhisme, encara que no té la mateixa importància per a molts turistes estrangers. A la província índia del Panjab, el sikhs són la majoria, seguits dels hindús, mentre que els musulmans només sumen un u per cent i mig de la població de la província. Per explicar aquesta falta de creients de l’islam, hem de retrocedir a la partició de l’Índia a l’any 1947, quan el Panjab quedà dividit en dues parts, igual que Bengala a l’altra punta del país. En tots dos casos, una part fou assignada a l’Índia, mentre que l’altra, més gran, amb majoria musulmana i més poblada, al Pakistan. Unes dècades després, la part oriental de Bengala, que aleshores formava part del Pakistan, esdevingué Bangladesh. Tristament, la partició del país segons criteris de religió significà l'emigració massiva de milions de musulmans cap al Pakistan i de milions d’hindús i sikhs en direcció inversa. Fins al dia d’avui és el desplaçament forçós de població més gran de la història, amb més de catorze milions de refugiats. Durant els dies previs i posteriors a la partició, tots dos bàndols, desesperats i enrabiats per la forçada emigració van cometre autèntiques atrocitats. Segons diverses fonts, en els greus disturbis d’aquells dies, sobretot al Panjab i a Bengala, moriren entre un i dos milions de persones, mentre que milers de dones foren violades...

No sé si podreu imaginar la tristesa que sento en descriure aquella tragèdia que ha marcat per sempre el destí de tres pobles tan similars. Hi ha un documental de la BBC sobre la partició que, tot i oferir un punt de vista occidental, us podria donar una idea del gran drama d’aquells fets. A part, m’agradaria compartir uns articles de ‘The Guardian’ i ‘New York Times’ (en anglès) que també expliquen bé els traumàtics successos del 1947 i llurs conseqüències:


He explicat la partició de l’Índia perquè difícilment es pot parlar del Panjab sense tenir-la en compte. Una frontera va dividir una cultura per causa de les religions, causant violència entre veïns i separació entre amics d’infantesa. Avui el Panjab índi i el pakistanès segueixen molt semblants en molts aspectes, tot i que la dolorosa divisió continua molt present entre la població, i en la toponímia del país. Per donar-vos un exemple il·lustratiu, entre Firozpur a la part índia, i Kasur, a la part pakistanesa, hi ha dos pobles: Ganda Singh Wala, que pren el nom d’un home sikh, pertany al Pakistan, mentre que Gulam Hussain Wala, amb nom d’un home musulmà, forma part de l’Índia... Curiós, oi? A totes dues vores de la frontera es parla panjabi, s’escolta el bhangra i se segueixen tradicions panjabis, però, en canvi, els veïns ja no es parlen. 

Wagah border - el ritual de la partició

Interior de l'amfiteatre al punt fronterer a Wagah
Possiblement el millor lloc per visitar si voleu entendre la partició de l'Índia és la frontera a Wagah, uns vint kilòmetres d'Amritsar. Cada dia s'organitzen moltes excursions cap al petit poblet perquè els turistes puguin veure el famós ritual de canvi de guàrdia. L'autopista cap a Pakistan s'omple d'autobusos, taxis, rikshaws i cotxes particulars que porten una multitud a presenciar l'acte.

Després d'uns quaranta-cinc minuts de viatge vam arribar a la parada, on ja hi havia molta gent esperant. Curiosament, els policíes i soldats de la frontera ens van deixar passar a tots els turistes estrangers i alguns indis, mentre que la gran majoria encara esperava. Vam caminar cap a on començaven els punts de seguretat, i ja podíem veure les gegantines banderes de l'Índia i del Pakistan darrere. Mirant la gent al meu voltant, em va cridar l'atenció que no es veia persones amb roba típica per als musulmans més creients: només n'hi havia una persona. Recordem que al Panjab indi són molt pocs, però la gent que participa en els rituals a Wagah no és només del Panjab.

Recordo que feia molta calor i els controls de seguretat no acabaven mai, però de
després de passar per tres o quatre punts diferents per fi vam arribar al gran amfiteatre on se celebrava la cerimònia. De fet, no era una cerimònia qualsevol, perquè aquell dia era el 15 d'agost: el dia de la independència del país! També cal esmentar que un dia abans era la mateixa festa a l'altra banda de la frontera. Potser també per aquest motiu hi havia tanta gent i tants controls.
La frontera al mig de l'amfiteatre i la vista de la banda pakistanesa

En arribar vam veure que realment eren dos amfiteatres: El mig cercle indi era molt més gran i encara en obres, mentre que el pakistanès era més baix i modest. Tots dos edificis formaven un cercle dividit pel mig per la frontera amb un gran portal, en què els guàrdies d'ambdos països esperaven el relleu amb una paciència molt solemne.

L'acte de canvi de guàrdia em va impressionar molt: Aquell dia semblava que tots dos bàndols intentaven intimidar-se mútuament cridant, cantant i xiulant-se. La música a la banda pakistanesa era pràcticament la mateixa que a l'índia, i la gent probablement parlava la mateixa llengua, però la rivalitat era molt feroç. Hi havia tot tipus de danses i desfilades militars que a vegades incloïen nens amb armes falses, la qual cosa em va xocar molt. En aquell moment vaig recordar el conflicte que ambdos països mantenen per la regió de Caixmir, amb atemptats i soldats morts. Aquell tipus de cerimònies, tant xovinistes i nacionalistes, s'entenen millor si recordem que Índia i Pakistan són països fortament militaritzats, que desconfien de la majoria dels seus veïns.

Vam deixar l'amfiteatre quan el públic estava ja molt exaltat. La tornada a Amritsar va durar més d'una hora per culpa dels embussos a la autopista. A l'autobus uns joves sikhs ens entretenien amb les cançons més populars del bhangra en l'actualitat. Em va cansar molt aquell dia a la frontera, però vaig aprendre una lliçó molt important sobre les relacions entre l'Índia i el Pakistan.

La reflexió màgica a Amritsar

La reflexió del temple daurat a les aigües
Malgrat el trauma de la partició, la vida a Amritsar segueix el seu camí. A l’altra banda del punt fronterer a Wagah, a només cinquanta-quatre kilòmetres, es troba la gegantina i antiga capital del Panjab, Lahore, amb més d’onze milions d’habitants.

Amritsar no semblava gaire diferent de les altres ciutats índies que havia vist a Uttar Pradesh i Uttarakhand fins que no vaig arribar al centre històric. Aquí el caos, la pols i els clots als carrers deixaven lloc a un urbanisme molt diferent. Al contrari d'aquelles ciutats, els carrers i les places estaven molt netes i ordenades. La gent també es comportava d’una manera diferent: els taxistes no insistien quan els deies que no necessitaves el servei, i els venedors esperaven que preguntessis abans d’acostar-se't. I si ja parlem de diferències culturals, fins i tot hi vam trobar un McDonald’s vegetarià, ja que la gran majoria dels sikhs i molts hindús no mengen carn.

És justament a Amritsar on ocorregué una tragèdia que fou el punt d'inflexió que inclinà l’opinió pública a favor de la independència del subcontinent indi: l’anomenada Massacre d’Amritsar. A l’any 1919, una manifestació pacífica als jardins de Jallianwala Bagh fou brutalment reprimida per l’exèrcit britànic. Els soldats havien envoltat els jardins i tancat totes les sortides. Quan van rebre l'ordre del coronel Reginald Dyer, comencaren a disparar i provocaren una massacre de 379 persones mortes i de més de mil dues-centes de ferides, segons les autoritats britàniques. Algunes altres fonts parlen de fins a mil morts. Lògicament, la Massacre d’Amritsar causà una onada d’indignació global, de manera que el parlament britànic es va veure obligat a destituir el coronel Dyer, mentre que el suport a la causa independentista dels indis creixia arreu del món. Avui els jardins de Jallianwala són un museu en homenatge als morts, i a Udham Singh, que a l’any 1941, a Anglaterra, assassinà el governador britànic del Panjab que havia permès aquella atrocitat dues dècades abans, Michael O’Dwyer. Jallianwala Bagh continua sent un commovedor símbol dels abusos de l’època colonial, mai no oblidats pels indis.

Sikhs armats descansen i admiren el seu sagrat temple
En qualsevol cas, la gran atracció d’Amritsar és el temple més sagrat del sikhisme, Sri Harmandir Sahib, també conegut com a Golden Temple (Temple daurat). Hi vaig anar per primera vegada a la una de la matinada. A l’entrada, tothom deixa les sabates als vestidors i es cobreix el cap amb un mocador o un turbant. Abans de trepitjar les rajoles blanques del temple, també cal rentar-se els peus. En travessar el portal, vaig sortir a una plaça de grans dimensions amb un estany artificial al centre. Al mig de l’estany es troba l’edifici central del temple, amb les parets cobertes d’or. En aquella hora nocturna, el temple, perfectament il·luminat, feia una impressió increïble. El reflex daurat a les aïgues de l'estany, i el silenci respectuós dels creients em van impactar de debò. Encara hi havia molta gent passejant a l'entorn de l’aigua, i molts sikhs asseguts davant el portal d’entrada al llarg passadís que du al temple daurat. Jo també em vaig quedar assegut a la vora de l’estany, observant el temple durant més d’una hora, i sentint una mena d’inspiració que no havia experimentat mai. En el fons, sóc bastant agnòstic i no acostumo a creure en coses de natura espiritual, però en aquells moments sentia que hi havia alguna cosa sagrada en aquell lloc. Per molt bonic i valuós que sigui l’or de les parets del temple, no era això. Era la gran devoció de la comunitat sikh? O la història del temple, tantes vegades saquejat, destrossat i profanat?

Un langar al centre d'Amritsar
Jo crec que era tot plegat, però hi havia una altra cosa encara més impressionant que per mi és un exemple de generositat: els langars, o cantines en les quals els sikhs reparteixen menjar de forma totalment gratuïta a tothom que vulgui. A Sri Harmandir Sahib cada dia hi mengen més de seixanta mil persones! Hi ha gairebé tres milers de voluntaris que treballen per a la comunitat repartint menjar i aigua, cuinant, rentant els plats i el terra del temple... A part dels langars, cada nit centenars de persones dormen al recinte, al terra, sigui perquè no han trobat allotjament o simplement perquè volen dormir en un lloc sagrat. Em va emocionar molt aquella atmosfera i tradició. Sense cap dubte, Sri Harmandir Sahib és un lloc molt especial, en la meva opinió comparable amb el Taj Mahal i d’altres meravelles del món.

Estic segur que recordaré per sempre Amritsar, el temple i la increïble generositat dels sikhs. Abans de viatjar-hi, tenia dubtes si valia la pena passar tota la nit al tren per veure una ciutat relativament poc coneguda. Però us asseguro que la reflexió del temple a l’aigua i la meva pròpia reflexió sobre aquella atmosfera màgica em van ensenyar moltes coses valuoses.

Era l’últim capítol del meu viatge abans de tornar a Delhi i passar-hi uns dies de descans. Em vaig quedar amb moltes ganes de conèixer millor el país dels meus avantpassats, tan gran i tan divers culturalment. Aviat hi tornaré per aprendre'n més coses i seguir escrivint, amb l’esperança d’oferir un punt de vista diferent als ja coneguts. També em fa il·lusió tornar després a Catalunya, espero que canviat: amb sort, una mica més tranquil...

Més fotos d'Agra i Amritsar:

Un tren a l'estació de Haridwar

No hi vaig entrar però em va encantar la idea!

Gent dormint al terra als passadissos del temple daurat

Els passadissos del temple daurat: A les parets hi ha làpides de creients morts

L'edifici central de Sri Harmandir Sahib, al mig de l'estany

Sri Harmandir Sahib durant el dia: El temple i el passadís

Els milers de plats del langar i els voluntaris que els renten i reparteixen menjar

El pou dels màrtirs: Aquí van morir ofegats més de 120 manifestants durant la Massacre d'Amritsar...

Jallianwala Bagh: El retrat d'Udham Singh, l'assassí del ex-governador britànic del Panjab, Michael O'Dwyer

Jallianwala Bagh: Un quadre que representa la Massacre d'Amritsar

El majestuós edifici del temple daurat al vespre i la seva reflexió a l'aigua...

Gent dormint al terra dintre del Sri Harmandir Sahib

El temple daurat i el passadís que du a l'interior

El 'holy dip' dels creients: La gent es banya a les aïgues de l'estany per rebre benedicció

Jallianwala Bagh: Figures de soldats fetes d'uns arbustos