Cien horas de soledad en los tiempos del coronavirus
No serán cien años y es poco probable que lleguen a ser cien días, pero el tiempo que llevamos encerrados habrá sido suficiente para que muchas personas empiecen a notar los efectos de esta medida en su salud mental. Yo he sentido un poco de todo estos días, aunque debo admitir que entre los confinados soy un afortunado, ya que he podido mantener mi trabajo y mi sueldo en tiempos muy inciertos para la mayoría de nosotras. Muchas de mis amigas y vecinas en Barcelona han perdido sus ingresos y viven momentos de mucha incertidumbre. Aprovechando esta oportunidad me gustaría mandarles un fuerte abrazo a todas esas personas. Para mí al principio el confinamiento era una bendición: Por primera vez desde hacía mucho tiempo podía pasar tanto tiempo en casa. Antes cada día estaba lleno de actividades: conciertos, fiestas, fútbol, clases. A menudo sentía que no daba abasto y llegaba al fin de semana exhausto. Durante los fines de semana tampoco descansaba y finalmente volvía al trabajo y mis ...